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Seguridad Nutricional en Argentina

23/06/2017 | Se realizó la presentación  del informe “Pobreza extrema e inseguridad alimentaria en la argentina urbana (2010-2016)”, realizada por el Dr. Agustín Salvia, Director de Investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. Contrastando los años 2010 y 2016, la relación entre ingresos e inseguridad alimentaria se ha agravado en la Argentina



Evolución de la pobreza e indigencia

   PortalBA-. Se realizó la presentación  del informe “Pobreza extrema e inseguridad alimentaria en la argentina urbana (2010-2016)”, realizada por el Dr. Agustín Salvia, Director de Investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el pasado 15 de junio en la Jornada Científica  “Seguridad Nutricional en Argentina” en el marco del Congreso Internacional de Nutrición Argentina 2017, organizado por la SAN (Sociedad Argentina de Nutrición). La presentación brinda estadísticas con base en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (2010-2016).

En 1974, la Conferencia Mundial de la Alimentación proclamó que "todos los hombres, mujeres y niños tienen derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales”.

La Cumbre Mundial sobre la Alimentación (Roma, 1996) definió la “seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias … a fin de llevar una vida activa y sana.”

Los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS, 2015-2030) establecen una meta específica que es “Hambre Cero: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”, y para 2030, la meta es “poner fin a todas las formas de malnutrición… y abordar las necesidades de nutrición de los adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.”

A veces se utilizan de manera indistinta una serie de términos como “hambre” “subnutrición” “desnutrición” o “inseguridad alimentaria” como si fueran sinónimos, y no lo son.

Cada término tiene un significado y el reconocimiento de sus diferencias es importante para saber qué es lo que se mide y hacia dónde es dirigida una política.

Actualmente el concepto de seguridad alimentaria se lo concibe como multidimensional: A) disponibilidad de alimentos, B) acceso a los mismos, C) utilización biológica a través de una alimentación saludable y D) estabilidad en la disponibilidad y acceso a los alimentos en todo momento.

El hambre (experiencia fisiológica) o la desnutrición (proceso biológico) son una consecuencia de la inseguridad alimentaria pero no son condición suficiente ni necesaria frente a la idea de “seguridad”. 

Se plantea que la ausencia de una segura y permanente disponibilidad, acceso y utilización biológica de alimentos es condición suficiente para afectar la seguridad de hogares o grupos.

De todos modos, no existe acuerdo en cuanto a qué y cómo medir la “seguridad alimentaria” de manera agregada. Cada dimensión ha llevado a diferentes procedimientos, métodos e indicadores.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS) solicitó en 2011 que se analice y discuta sobre los métodos para "medir el hambre."

Consensuar evaluaciones objetivas de la inseguridad alimentaria representa un desafío complejo para analistas y responsables de formular políticas.

El principal desafío es definir indicadores y garantizar disponibilidad de datos básicos relevantes, fiables y oportunos procedentes de fuentes nacionales.

Medición de seguridad alimentaria

La inseguridad (riesgo) alimentaria puede medirse de manera “indirecta” a través del gasto o los ingresos del hogar como indicadores que comparados con un umbral normativo de requerimientos nutricionales mínimos (línea de pobreza) permite identificar la condición de pobreza extrema o indigencia.

La medición “directa” se basa en la experiencia percibida de los hogares siendo los instrumentos más conocidos la Encuesta de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Escala USDA) y más recientemente la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad alimentaria (ELCSA).

Inseguridad alimentaria 

A principio de los años 90, EE.UU reconoció a la inseguridad alimentaria como un problema social y de salud pública de suma importancia. De esta forma, en 1995 se desarrolló desde el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) una escala válida para su aplicación nacional.

Desde esta perspectiva, la inseguridad alimentaria o hambre en los hogares es estudiada mediante la obtención de información sobre una serie de condiciones específicas, experiencias y conductas que sirven como indicadores de la variable, permitiendo establecer grados de gravedad de la afección.

En 2006, USDA introduce etiquetas alternativas para expresar la gravedad de la inseguridad alimentaria sin usar la palabra “hambre”, ya que refiere a un fenómeno diferente que no se evalúa adecuadamente en la encuesta. Para el año 2010, se estimó que un 9,1% de los hogares tenían seguridad alimentaria baja y un 5,4% muy baja.

Observaciones

Contrastando los años 2010 y 2016, la relación entre ingresos e inseguridad alimentaria se ha agravado en la Argentina, siendo la población indigente la que ha mostrado mayor vulnerabilidad. Al interior de este grupo, la inseguridad alimentaria severa ha aumentado en casi 10 puntos porcentuales, mientras que la seguridad alimentaria se ha reducido de un 51,7% a un 48,5%.

Por su parte, entre los pobres no indigentes y los no pobres, la correlación tiende a reducirse. La situación en ambos grupos muestra mejoras respecto a 2010. 

Sin embargo, la situación de los ingresos no parece ser una explicación suficiente para el problema de la inseguridad alimentaria, como lo demuestra la existencia de hogares no pobres ni indigentes que la padecen.

La manera desigual en que se distribuye el riesgo a la inseguridad alimentaria entre las distintas categorías sociales pone en evidencia el carácter estructural del problema.

Teniendo en cuenta las características del hogar, el mayor riesgo relativo se presenta en condiciones específicas, como lo es pertenecer a la clase trabajadora-marginal, a un nivel socioeconómico muy bajo, o vivir en el Conurbano Bonaerense o en villas y asentamientos precarios.

Asimismo, la posibilidad de experimentar inseguridad alimentaria aumenta de manera considerable en situaciones donde el jefe del hogar no tiene secundario completo, es mujer o presenta problemas de empleo (subempleo/desempleo). Mucho más, en hogares con niños.

Entre 2010 y 2016, sin embargo, han habido mejoras. El riesgo de inseguridad alimentaria se ha reducido en los hogares del Conurbano Bonaerense, en situaciones donde el jefe del hogar no tiene secundario completo, es mujer, o posee problemas de empleo desempleo/subempleo, e incluso en los hogares con niños.

En tanto, los riesgos persisten o se han agravado en aquellos hogares pertenecientes a la clase trabajadora marginal o a un nivel socio-económico muy bajo. Lo mismo sucede en el caso de los hogares ubicados en villas o asentamientos precarios, y en situaciones donde el jefe del hogar no trabaja ni busca trabajo (inactivo).

Ficha técnica

La Encuesta de la Deuda Social Argentina del Bicentenario 2010- 2016 cuenta con un diseño muestral probabilístico de tipo polietápico con estratificación no proporcional y selección sistemática de viviendas y hogares en cada punto muestra.

El universo geográfico del estudio abarca 17 aglomerados urbanos de más de 80.000 habitantes: Área Metropolitana del Gran Buenos Aires (Ciudad de Buenos Aires y 24 Partidos del Conurbano), Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza, Gran Salta, Neuquén (Plottier – Cipoletti), Mar Del Plata, Gran Salta, Gran Tucumán y Tafi Viejo, Gran Paraná, Gran Resistencia, Gran San Juan, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia, Ushuaia y Río Grande.  Se relevaron datos de alrededor de 5.700 hogares cada año. En el 4ª trimestre entre 2010 y 2015 y el 3° trimestre del 2016 (abriendo una nueva serie de estudios: Período Post-Bicentenario 2017-2020).


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