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Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo

26/06/2019 | El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA presentó el informe “Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo (2010-2018)”. Sólo el 44,1% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Mientras que el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 18,6% sometida a un subempleo inestable



Infografía de la UCA

   PortalBA-. El informe da cuenta de la fragmentación y la precariedad laboral en los trabajadores urbanos, así como del efecto que esto tiene en las condiciones de vida de los hogares. Según los resultados, referidos al tercer trimestre de 2018, sólo el 44,1% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Mientras que el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 18,6% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación). Al mismo tiempo, el 27,2% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social).

Asimismo, el sector micro-informal (actividades laborales no profesionales, con alta rotación y baja o nula vinculación con el mercado formal) reunió al 49,3% de los ocupados. Dentro de ese sector, un 81,7% de los trabajadores tenían un empleo precario o un subempleo inestable y sus ingresos fueron 41% menores que los ingresos del total de ocupados. El 75,9% no contaba con aportes jubilatorios, y el 51,3% no poseía cobertura de salud nominativa.

En 2018, el ingreso medio mensual de los trabajadores del sector micro-informal fue un 41% menor que el ingreso del total de ocupados. En ese año, el ingreso medio mensual del total de los ocupados fue de $ 17.454.-, el de los trabajadores del sector micro-informal de $ 10.283.-, el de los ocupados del sector privado formal de $ 24.985.- y el del sector público de $ 22.987. En el mismo año el ingreso horario de los trabajadores de este sector fue un 38% menor que el del total de ocupados.

El nivel socioeconómico del hogar es el factor que más incide en las limitaciones de inserción en trabajos de calidad. La probabilidad de ocuparse en el sector micro-informal aumenta 13,5 veces al comparar a los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico muy bajo con los de nivel medio alto, anulando el efecto de otras variables. Si se considera el acceso del hogar al empleo pleno a través de todos sus miembros activos, casi 4 de cada 10 hogares (38,7%) solo disponen de trabajadores precarios o en situación de desocupación.

Síntesis

Según los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la UCA, referidos al tercer trimestre de 2018, sólo el 44,1% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Mientras que el 9,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 18,6% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación). Al mismo tiempo, el 27,2% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social). 

• En los últimos años siguió aumentando la proporción de ocupados en el sector micro informal de la estructura productiva (actividades laborales autónomas no profesionales o llevadas a cabo en pequeñas unidades productivas de baja productividad, alta rotación y baja o nula vinculación con el mercado formal). A finales de 2018, este sector reunía al 49,3% de los ocupados. En el mismo año, los ocupados en el sector público representaban el 14,9% (se incluye tanto a los empleados que cubren las necesidades operativas del Estado como a los trabajadores que contra prestan en los programas de empleo directo), y solamente el 35,8% de los ocupados realizaban actividades en el sector privado formal (actividades laborales profesionales o en unidades económicas de media o alta productividad e integradas a los mercados formales).

• Se observa una fuerte asociación entre el sector de inserción de los trabajadores y la calidad del empleo. En 2018 el 81,7% de los trabajadores del sector micro-informal tenían un empleo precario o un subempleo inestable, mientras que este empleo de baja calidad solo lo presentaron el 24,8% de los trabajadores del sector formal y el 12,6% de los del sector público. Esta brecha se mantiene relativamente constante en todo el período analizado. 
• Cabe destacar que el 26,4% de los trabajadores del sector micro-informal se declaran asalariados, mientras que el componente no asalariado representa el 73,6% de estos puestos. Asimismo, es importante observar que el 74,8% de los ocupados del 25% de los hogares de más bajo nivel socioeconómico desarrolla actividades en el sector micro-informal, mientras que en el 25% de los hogares de mayor nivel socioeconómico esto se reduce a sólo el 17,3%.
• Las tareas desarrolladas en el sector micro-informal son realizadas generalmente por mano de obra no especializada, presumiblemente trabajadores con bajo nivel de empleabilidad en sector formal. 
A nivel general, en 2018 estos desarrollaban mayoritariamente actividades independientes como trabajadores por cuenta propia no profesional (52,5%), patrones de pequeñas unidades económicas (2,2%) o ayuda familiar en dichas unidades (0,5%). La distribución de ocupaciones es muy dispar según el sexo de los trabajadores. Las ocupaciones más presentes en las mujeres son el trabajo por cuenta propia no profesional (45,4%) y el servicio en hogares (22,9%). Mientras que la mitad de los varones (57,9%) realizaban actividades como cuentapropistas no profesionales. 

• En 2018, el ingreso medio mensual de los trabajadores del sector micro-informal fue un 41% menor que el ingreso del total de ocupados. En ese año el ingreso medio mensual del total de los ocupados fue de $ 17.454.-, el de los trabajadores del sector micro-informal de $ 10.283.-, el de los ocupados del sector privado formal de $ 24.985.- y el del sector público de $ 22.987. En el mismo año el ingreso horario de los trabajadores de este sector fue un 38% menor que el del total de ocupados. En ese año el ingreso horario del total de los ocupados fue de $ 126,8.-, el de los trabajadores del sector informal de $ 79,1.-, el de los del sector privado formal de $ 179,2.- y el de los ocupados por el sector público $ 157,9.

• El grupo de trabajadores del sector micro-informal posee una mayor proporción de mujeres que el sector privado formal, un menor porcentaje de población de 35 a 59 años, una mayor proporción de trabajadores sin secundario completo y un mayor porcentaje de residentes en hogares de nivel socioeconómico muy bajo. En general, los factores objetivos del escenario laboral son más adversos para los trabajadores del sector micro-informal: el 75,9% no cuentan con aportes jubilatorios y el 51,3% no posee cobertura de salud nominativa. Al mismo tiempo, el 30% estuvo desempleado por lo menos una vez en el último año, el 13,2% declararon una antigüedad menor a un año y el 45,1% demanda más horas de trabajo. Pero también las condiciones psicosociales son más endebles en los trabajadores del sector micro-informal: el 23% presenta malestar psicológico, en el 24,1% se observa un afrontamiento negativo ante los problemas, el 16,6% expresaron sentirse nada o poco felices y el 14,1% tienen creencia de control externo.

• El nivel socioeconómico del hogar es el factor que más incide en las limitaciones de inserción en trabajos de calidad. La probabilidad de ocuparse en el sector micro-informal aumenta 13,5 veces al comparar a los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico muy bajo con los del nivel medio alto, anulando el efecto de las otras variables. La región de residencia, denotando los dispares niveles de desarrollo regional, también genera situaciones diferenciales de inserción en la estructura productiva: los trabajadores habitantes del Conurbano Bonaerense presentan 1,8 veces más de probabilidades de encontrarse ocupados en unidades productivas del sector micro-informal que aquellos trabajadores residentes en la Ciudad de Buenos Aires. Esta brecha es similar al comparar los trabajadores residentes en otras grandes áreas metropolitanas y los del resto urbano del país con los de la Ciudad de Buenos Aires, la probabilidad de que se encuentren en el sector micro-informal aumenta 1,8 y 1,6 veces, respecto a la de ests últimos.

• En líneas generales se observa que la propensión de los trabajadores a ocuparse en unidades del sector micro-informal es marcadamente mayor en los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico más bajo y, en menor medida en los no residentes en la Ciudad de Buenos Aires (expresando esto la desigualdad de las estructuras productivas regionales), en las mujeres y en aquellos trabajadores sin secundario completo. Los diversos escenarios macroeconómicos incidieron en la variación de la ocupación en el sector micro-informal. Se evidencia que en los años de devaluaciones, aceleración del proceso inflacionario y recesión económica se incrementan las ocupaciones en el sector micro-informal. 

• Se observa que la probabilidad de los trabajadores de poseer un empleo pleno de derechos se encuentra fuertemente asociada a cuestiones estructurales. El sector de inserción de la estructura productiva y el nivel socioeconómico del hogar de pertenencia poseen un peso marcadamente superior que los factores de carácter personales como el sexo, la edad o el nivel de instrucción. A pesar de no ser factores con fuertemente determinación se identifica a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores de nivel educativo bajo como los que poseen más inconvenientes en la obtención de un empleo pleno de derechos. 


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